Viù!

Vaticinio para los lectores de periódicos: despídase del papel y la tinta y asegúrese de que su tableta y teléfono celular tengan bastante batería. El fin del papel, se anuncia con tono sombrío -o con fanfarria futurista, según la nostalgia- ha llegado. Según esa predicción, Viù! no debería de existir. 48 delgadísimas páginas de papel -eso sí, respetuoso con el medio ambiente- que se añadieron hace un año a este diario en la edición del domingo. Con los rostros, las voces y las inquietudes de mujeres anónimas y otras más conocidas. Señoras y señoritas que hoy festejamos que los adivinos de la prensa se hayan equivocado hasta el momento. Por eso celebramos. Alguien me dijo un día que celebrar un cumpleaños no tiene gracia si la vida de uno no ha corrido peligro en serio. Que cuando uno vive sin riesgos ni peligros resulta un capricho egoísta eso de inflar globos, soplar velitas, obligar a los demás a que le canten a uno una cancioncilla infantil. Pero, dado que el universo de periódicos y revistas está poblado de planetas famélicos y agonizantes, algo de sentido tiene esta celebración. No se trata de pedir regalos ni vítores. Ni de darnos palmaditas en la espalda. Nada vigoriza más que saber que la posibilidad de la muerte nos ronda. Vivir como si no hubiera mañana.  Porque entendemos que saber que tenemos la existencia asegurada nos vuelve aburridas y autocomplacientes. Esta urgencia nos mueve: Sabemos que estás ocupada, aburrida, inquieta. Que no tienes paciencia para el lugar común, ni tiempo para los clichés. Pedirte que detengas tu domingo para pasear los ojos por estas líneas es un atrevimiento similar al del equilibrista sobre la cuerda floja. Después de que te hemos obligado a desviar la mirada hacia nosotros y a contener la respiración, no podemos caer. Pero esperar que vengas acá cada semana no es un acto de inocencia descabellada, sino una forma de obligarnos a hacer mejor cada vez las cosas. De ofrecer algo digno de entrar a tu casa y quién sabe, tal vez hasta de subirnos a la cama contigo mientras tomas café o tomas desayuno con tu familia. Hoy soplamos la primera vela de Viù! y pedimos un solo deseo: que te quedes con nosotras hasta que soplemos la siguiente.