de conveniencia

Cada vez más, todos tienen una historia que contar que sucede en una tienda de convencia.

El mes pasado me robaron semi-violentamente la computadora afuera del oxxo. Mi hermano se quedó encerrado en otro, agazapado atrás del mostrador mientras amainaba una balacera. Alguien más volvió pálido después de ir a comprar unas cervezas y ver una movilización con armas largas a la vuelta de su casa.  En Reynosa, al abuelo de X le dijeron que se esperara ahí cuando le quitaron el coche para un bloqueo y ahí mismo le devolvieron las llaves cuando lo desocuparon.

Y todo esto no es para decir otra cosa que ya no se puede ir “ni a la esquina”.

El oxxo como la unidad de distancia mínima que un ciudadano debe recorrer para estar en contacto con la violencia.

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