pregunta

Nos hemos vuelto monotemáticos en algunos barrios de Monterrey. Nuestras conversaciones topan todas en el mismo callejón Violencia esquina con Narcotráfico. Vamos articulando rutas discursivas: opiniones y posturas. Buenos y malos, antes y después. Deberes y seres. Todos estos caminos, sin embargo, son circulares. Porque no tenemos respuesta ni escapatoria.

Y entonces me pregunto si no será inútil tanto aliento dedicado al miedo y al sinsazón. Si no sería mejor diversificar un poco nuestras preocupaciones y afanes. ¿Cómo vamos a hacerle para que nuestra marca distintiva como generación no sea el narcotráfico y la balacera? ¿Cómo sin al mismo tiempo quitar el dedo del renglón?

símbolo patrio

Había un zumbido particular antes de empezar mis clases de hoy. Los cinco primeros minutos -o diez, está bien- de cada sesión los dedicamos a comentar las noticias internacionales más importantes del día. Y ahora, claro todos querían hablar del cartón que apareció en la prensa estadounidense mostrando un águila balaceada. “¿Maestra, qué opinas de la caricatura?”  Y les dije.

Creo que más que comentar en el foro de moda, o rasgarnos las vestiduras, debemos ponernos a construir un país que proyecte más que balazos al exterior. Este país está lleno de causas más urgentes que demandan nuestra energía e indignación. Hay cosas más apremiantes en México (¿se acuerdan de los 72 migrantes en Tamaulipas, de los niños de la Guardería ABC, de la impunidad de los gobiernos estatales, la ineficiencia del gobierno federal, la inoperancia de los partidos políticos, de los pésimos resultados de la prueba ENLACE?) como para gastarnos la vida ofendidos.

Así que hoy no fueron cinco minutos de comentario. Fueron treinta segundos. Y después nos pusimos a trabajar. Porque logramos más haciendo que diciendo.